Las fiestas, tanto de niños como de adultos, tienen la costumbre de regalar algo de recuerdo o souvenir a la persona que se acercó a festejar. La idea es que nuestros invitados puedan llevarse un presente de nuestro festejo que tenga que ver con la temática de la fiesta que hemos organizado.

Por ejemplo, en el caso de Halloween, hay miles de opciones que podemos elegir. Una de ellas es por ejemplo que cada invitado se lleve una bolsita de papel o de cartón con diferentes golosinas. Es más en el mercado es muy fácil conseguir dulces con formas de arañas, de dientes de vampiros y hasta algunas que parecen ojos.

Si tenemos un poco más de experiencia con las manualidades, lo que podemos obsequiarles son pequeñas calabazas hecha en porcelana fría que tenga un aplique para poder enganchar una foto de ese día. O que tengan un imán que permita que se pueda pegar por ejemplo en la heladera.

Si tenemos un poco más de tiempo lo que podemos hacer es conseguir cajas de cartón de forma circular, o cajas de madera, y pintarlas como si fuera una calabaza en la tapa, con los ojitos, la boca y las líneas que la caracterizan.

Una opción muy original y económica es tomar cualquier frasco de vidrio o de plástico que tengamos en nuestras casas, ya sea de café o de aderezo para la comida y pintarlos de color naranja. Luego hacerles una carita bien simpática de color negro como si en realidad se tratara de una calabaza, y a todos esos frasquitos una vez secos, llenarlos de dulces o golosinas.

Cualquier opción es buena si la idea es agradecerles a nuestros invitados su presencia.